Botijos vs botellas de plástico

Los romanos lo llamaban buttis y han formado parte de la historia del agua en nuestro país, aunque ahora encontrarlos es casi una misión imposible y mucho menos en establecimientos de restauración o bares para poder beber ante las altas temperaturas. El botijo ha quedado casi como un utensilio ornamental en estos tiempos donde el plástico lo ha invadido todo. Sin embargo, la capacidad de enfriamiento de un botijo no lo tiene una botella de plástico que, además, señalan los expertos en nutrición, puede traer consigo problemas en nuestra salud si usamos estos envases sintéticos como recipiente en el que rellenamos el agua que consumimos. 

El problema de rellenar con agua una botella plástica es la composición química de este plástico que reutilizamos. Muchas de ellas contienen Bisfenol A en su compsición, siendo este componente un disruptor endocrino, es decir: una sustancia capaz de modificar nuestro sistema endocrino a largo plazo, lo que se traduce en el desarrollo de alergias e intolerancias e incluso en problemas más graves de salud como desarrollo de algunos tipos de cáncer e infertilidad a largo plazo. De hecho, en España está prohibido que envases ‘sensibles’ como los biberones contengan Bisfenol A, lo que da una idea del reconocimiento de los efectos nocivos para la salud de esta sustancia. 

Precisamente es con el calor, cuando el consumo de agua es mayor, cuando el problema de las botellas plásticas se agudiza, ya que el Bisfenol A de estos envases se libera en el agua cuando se somete a altas temperaturas.

El consumo de agua embotellada sin embargo no puede competir con el agua de grifo en la mayoría de las ciudades de España. El agua de la red pasa controles muy exhaustivos que garantizan una mayor seguridad que el agua que se vende embotellada, además de no necesitar envases, ser más ecológicas y, por supuesto, ser mucho más barata: el agua embotellada puede costar hasta 1.000 veces más que la que sale del grifo. Para transportarla los expertos recomiendan envases que no sean plásticos, como botellas de aluminio, de acero o de cristal. 

El botijo, ideado en tiempos casi neolíticos, es sin duda la mejor opción para mantener el agua fresca en casa o en los bares. Su diseño permite que, por ejemplo, logre enfriar el agua 10 grados en condiciones de 30 grados de temperatura exterior y 40 por ciento de humedad. Lo logra ‘sudando’, ya que la arcilla de la que está compuesto es porosa, con lo que al calor ambiental responde evaporando a través de sus poros el agua, que al contacto exterior (como nuestro sudor) enfría el recipiente y, por extensión, el agua que contiene. El mecanismo ‘simple’ del botijo todavía no ha sido superado por la prepotente industria del envase de plástico, aunque el marketing del lobby del plástico haya inundado los establecimientos y los hogares con sus botellas que, para mayor desgracia, no son reutilizables en su mayoría. 

Publicado originalmente en 

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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