El granero de Doñana

logo wp correoMás del 90% de los ánsares encuentran refugio este invierno en los terrenos agrícolas limítrofes al Espacio Natural durante su migración al sur. Los agricultores solicitan un convenio de colaboración con Doñana para compensar sus esfuerzos en mantener la biodiversidad.

Una Doñana seca es lo que se han encontrado este año los más de 90.000 anátidas, limícolas y grullas procedentes del norte de Europa, que han decidido pasar el invierno en las fincas agrícolas dedicadas al cultivo del arroz. Con el fangueo terminado o a punto de terminar, el proceso de este emblemático cultivo sevillano toca a su fin y los subproductos del arroz se convierten en un manjar para estas aves migratorias.

Sólo la paja procedente del cultivo del arroz supone un recurso alimenticio para los ánsares de 7.500 kilos por hectárea. Un resto del cultivo que este año ha desaparecido en más del 80 por ciento de las tablas del arroz dejando constancia de que al menos el 90 por ciento de los ánsares han preferido pasar el invierno en las fincas agrícolas antes que en el Espacio Natural de Doñana. La oferta gastronómica del arrozal para las aves es más amplia: después de estar las tierras del arroz inundadas durante cuatro meses desde mayo, las ves encuentran larvas de todo tipo, cangrejos rojos americanos, peces y algas que, aunque no forman parte de la dieta de los ánsares, si lo es de otras especies como la cigüeñas (blanca y negra), garzas, garcillas, gaviotas, moritos, calamones o martinetes entre otras especies.

Los agricultores del entorno de Doñana están acostumbrados a soportar una alta presión de avifauna en sus fincas durante todo el año, porque en verano Doñana está seca y son muchas las aves y pequeños mamíferos que acuden al arroz a comer y beber. Sin embargo, es en el invierno con las aves migradoras cuando la presencia de aves se multiplica en los terrenos agrícolas del entorno.

La gestión sostenible gracias a la producción integrada del arroz garantiza que el alimento que encuentran las aves es de excelente calidad, al igual que el agua que necesitan las especies acuáticas. La reducción de la carga cinegética por la que han apostado muchos agricultores ha favorecido que las fincas en producción que están dentro o en el entorno de Doñana se conviertan en el mejor alojamiento que este año han encontrado las aves. Sin embargo, ese esfuerzo no tiene una contraprestación que compense las pérdidas y daños que provoca esta presencia masiva de aves en terrenos dedicados a la producción agrícola.

“Sería lógico que hubiese una coordinación mayor con los gestores de Doñana que tratan de garantizar la conservación de las especies con la gestión sostenible que se lleva a cabo en las fincas agrícolas a las que acuden las aves de Doñana”, explica Carlos Campos Peña, agricultor de SAT Campeagro, una de las fincas donde se cultiva arroz y que tiene un 90 por ciento de su superficie dentro del Espacio Natural. Una coordinación que para los agricultores debería llevar aparejada una compensación económica por los perjuicios que causan en los cultivos las aves que además de comerse el grano son transportadores de otras semillas  no deseadas que diseminan en los cultivos. La apuesta de muchos agricultores de no hacer una alta presión cinegética sobre los ánsares ha hecho que estas aves encuentren un refugio ideal en estas fincas.

Pero no todos son perjuicios. los agricultores se benefician también de la imagen de sostenibilidad que va asociada a la palabra Doñana, un hecho que es muy valorado en los mercados exteriores y que marca una diferencia con otros productos que salen de nuestras fronteras. Estar en Doñana pero, sobre todo, vender en Europa hace que estén sometidos a una mayor vigilancia y ello redunda en una gran calidad de los ecosistemas agrários de estas zonas, algo que valoran las aves acuáticas y que empieza a ser más habitual en espacios agrarios que en espacios naturales donde cada vez más el agua escasea.

Una simbiosis entre agricultores concienciados del privilegio de estar en Doñana y convertidos en gestores del medio ambiente, que ha dado alas a Doñana.

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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