El Guadalquivir está ‘herido’ según los datos científicos

El Guadalquivir en su tramo navegable, a su paso por Coría del Río. Fotografía: Sandra Díaz-Siachoque

El Guadalquivir en su tramo navegable, a su paso por Coría del Río. Fotografía: Sandra Díaz-Siachoque

Es la columna vertebral hídrica de Andalucía. ‘Wad al-Kabir’, el río grande de los árabes, el Guadalquivir, cuyas aguas son deseadas desde su nacimiento hasta su desembocadura con tal afán que a lo largo de sus 57.400 kilómetros cuadrados de cuenca se suceden un número casi impensable de embalses hasta alcanzar los 48 pantanos, 40 de ellos de más de 30 hectómetros cúbicos. Su capacidad de regulación es tremenda: 2.500 litros de agua por habitante y día; una cifra demencial teniendo en cuenta que la media de consumo de agua por andaluz es de 116 litros diarios. Pero es que esta capacidad de almacenar agua no está pensada para los grifos de los andaluces, sino para las tierras en regadío, que siguen siendo cada vez más a las dos orillas del Guadalquivir, consumiendo el 87 por ciento de este agua embalsada.

La consecuencia de tanto embalse es una gran alteración de las dinámicas naturales del río. Para el catedrático de geografía de la Universidad de Sevilla, Leandro del Moral, el aumento de la superficie dedicada a los cultivos de regadío que supera ya las 850.000 hectáreas (del total de 1.200.000 de toda Andalucía) han provocado “que la cuenca se estruje”, explica de manera gráfica este catedrático. Las consecuencias de esta presión agraria y su necesidad voraz de agua es un empeoramiento global de la calidad de las aguas del Guadalquivir, cada vez más contaminadas por nitratos, a los que se suma una contaminación difusa por fitosanitarios, procedentes de las más de 20.333 toneladas de plaguicidas que se usan anualmente en estos cultivos, según Leandro del Moral.

La primera vez que se sabe científicamente el estado del Guadalquivir

Se trata de la primera vez que los científicos tienen datos analíticos del Guadalquivir, por extraño que parezca. “Antes de este informe nos movíamos con el estudio de las series históricas de las avenidas, sin analizarlas en detalle”, aclara el catedrático de Mecánica de Estructuras e Ingeniería Hidráulica y director del Grupo de Dinámica de Flujos Ambientales, Miguel Angel Losada. Los reveladores datos se han recabado gracias a un sistema de medición en más de cien puntos determinantes del río; unas herramientas tecnológicas innovadoras que fueron sufragadas por la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía, que destino 3 millones de euros a este proyecto, y que en la actualidad están desmanteladas por orden del Puerto de Sevilla. Sin embargo, mientras han estado funcionando han dado a los expertos información suficiente para cuantificar con precisión y poder hacer modelos de qué pasa en el Guadalquivir con un rigor científico que hasta ahora no se había aplicado a esta cuenca vital para la vida, la economía y la cultura de Andalucía. “Las mediciones han puesto sobre la mesa el grave problema de contaminación de las aguas del Guadalquivir”, aclara María Jose Polo, profesora titular de Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Córdoba. Durante las jornadas ‘Proyectos en el Estuario del Guadalquivir’ organizadas por la Universidad de Sevilla, esta profesora al igual que el resto de expertos que participaron en el estudio del CSIC apuntan a una herida mortal que está sufriendo el río y cuya hemorragia hídrica hacia los cultivos está modificando el Guadalquivir. Aunque es cierto que la duplicación de la superficie de regadío desde los años 60 hasta ahora no ha supuesto duplicar el consumo de agua, también es verdad que los cambios de uso están acabando lentamente con la zona de marisma mareal, que es vital para la dinámica del Guadalquivir.

Como consecuencia, el Guadalquivir es como un anciano que no se vale por si mismo y hay que solventarle sus necesidades más perentorias, como el dragado periódico que tiene que realizar el Puerto de Sevilla porque el río es ya incapaz de arrastrar los sedimentos se depositan en el fondo ante la ausencia de grandes avenidas de agua. Sin embargo, el estudio científico coordinado por el profesor Losada (un informe considerado maldito por la Autoridad Portuaria, que no ha querido volver a saber nada de él ni de los científicos, eludiendo siempre sentarse con ellos a debatir sobre el dragado, ni siquiera en este último cónclave de científicos y expertos andaluces de primera línea), también ha revelado que esos limos depositados en el fondo del río y que draga el Puerto de Sevilla no proceden de aguas arriba sino de las márgenes del Guadalquivir que soportan una gran erosión. Por eso entre las recomendaciones científicas se encuentra que esos dragados periódicos también cuenten con directrices científicas (petición por supuesto que ha caído en el saco roto del Puerto de Sevilla) porque de no ser así la erosión de las orillas será cada vez mayor.

Eva Hernández, responsable del Programa de Aguas de WWF-España resumía en las citadas jornadas algunas de las grandes heridas abiertas del Guadalquivir: exceso de nutrientes, déficit de caudal, exceso de sedimentos, episodios de toxicidad… “Pero tal vez la peor es la falta de gobernanza y la descoordinación entre administraciones”, explica la experta en aguas de la organización ecologista. Una falta de coordinación que hacen del río revuelto, ganancia de especuladores.

El efecto mariposa en el Guadalquivir

“El aleteo de las alas de una mariposa puede sentirse al otro lado del mundo”, dice un proverbio chino. Es el efecto mariposa, que forma parte de la teoría del caos y que en el Guadalquivir se traduce en: “todo lo que se hace aguas arriba afecta también aguas abajo”, explica María Jose Polo. La profesora titular de Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Córdoba se refiere así al efecto mariposa que se da en el Guadalquivir. Es la concepción de los ríos como una unidad, como un ser vivo… es lo que llaman la unidad de cuenca y que la Nueva Cultura del Agua, la corriente intelectual que reivindica la concepción global de nuestros ríos y no como meros canales de agua o de navegación, reivindica para que el río sea la columna vertebral de la sociedad la cultura y la vida que ha sido siempre en la historia. Planteamientos que desde luego quedan claro que no son los que marcan la política cuando se diseñan embalses faraónicos como el de Iznájar, el mayor de toda Andalucía y las superficies de cultivos en regadío crecen en un 250 por ciento en el Guadalquivir en las últimas décadas.

 

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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2 Comments

  1. Vente a Galicia para saber lo que son rías heridas.

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  2. Está repetidamente probado que el saqueo sin medida de las cuencas lleva a la ruina a regiones y países. Hay que detener esta avaricia insensata. ¿No es este escándalo materia de queja ante la UE?

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