Big data en el desarrollo sostenible

El uso del ‘big data’ se ha disparado en los últimos años, relacionándose principalmente con el marketing y el consumo. Sin embargo, la capacidad de poder recabar y analizar cantidades ingentes de datos, se ha revelado como una valiosísima herramienta en la lucha por el medioambiente y la sostenibilidad.

Fuente: Pixabay

Según apuntaba la compañía de computadoras IBM en uno de sus informes, para el año 2020 se habrá multiplicado por 300 la información de la que disponíamos en 2005. Este impresionante crecimiento que nos permitirá saber 300 veces más de lo que sabíamos hace poco más de una década, se debe en parte al uso del big data. El desarrollo tecnológico nos permite manipular y disponer de un gran volumen de datos, aunque lo más importante es lo que se haga con ellos.

La “información es poder”, por lo que el big data proporciona un gran poder. Se ha extendido la idea de que el uso de datos se ha mercantilizado y que se utilizan con fines puramente comerciales. Se ha “demonizado” en cierto modo el concepto de big data como si estuviéramos hablando de una especie de Gran Hermano. Pero como decíamos, los datos en sí no son más que información, es cómo se utilice esa información lo que marca la diferencia. El big data está siendo clave en el desarrollo de las estrategias de marketing de las grandes empresas, pero también puede jugar un papel fundamental en sectores como el de la salud o el de la ecología.

El medioambiente engloba factores que a menudo se han relacionado con la aleatoriedad. Naturaleza versus acción humana. Se entiende lo natural como algo casual, en oposición a lo construido como algo razonado. En algunos sectores, especialmente el del entretenimiento, se intenta reproducir esa aleatoriedad natural, como sería por ejemplo el lanzamiento de unos dados, a través de los Generadores de Números Aleatorios o RNG (Random Number Generator). El big data persigue todo lo contrario; la recopilación de datos no tiene otro fin que el análisis de los mismos para mejorar un sistema. A través de distintas fuentes de información, somos capaces de conocer nuestro entorno, determinar comportamientos medioambientales y darles cierta lógica para ver dónde se puede actuar en pro de la sostenibilidad.

Nunca antes se ha tenido la capacidad actual de recopilar, almacenar y procesar datos, ni ha habido un nivel de conectividad global tan alto. Hoy en día resulta mucho más sencillo conocer cómo una decisión que se toma en un lado del mundo afecta directamente a otro. El big data es el punto de partida de un proceso que consta de cuatro niveles de análisis: descripción, diagnóstico, predicción y prescripción.

En un primer nivel, el descriptivo, utilizamos big data saber qué pasa en el medioambiente. En la fase de diagnosis, analizamos esos datos para intentar identificar patrones de comportamiento y conocer por qué pasa. Una vez entendemos determinado fenómeno, se trata de anticiparse, predecir qué va a pasar. De ese modo, se podrán estudiar soluciones para prevenir errores. El big data no son más que los datos, es en el análisis y la acción donde está realmente su valor. La lucha contra el cambio climático, por poner un ejemplo concreto, empieza en uno mismo, pero las consecuencias del mismo repercuten a tal escala que sólo podemos hacernos una idea real a través del uso del big data.

La obtención de cualquier información es útil: cuánta basura se recoge y de qué tipo, cantidad de emisiones de CO₂, hábitos de consumo, etc. El big data permite esta labor a gran escala y con unos procesos más rápidos. Se puede entender la cadena completa de consumo y ver cómo afecta al medioambiente. A nivel privado, las empresas pueden controlar al detalle la logística u optimizar recursos, lo que les ayudará a ser mucho más eficientes, tanto a nivel económico como medioambiental. En el ámbito público, es posible monitorizar grandes superficies, sean por ejemplo espacios protegidos o el fondo marino, de manera que resulte mucho más fácil detectar y regular actividades que puedan dañar al medioambiente.

El big data nos ofrece información para la optimización de los recursos. Una premisa que, no sólo encaja perfectamente, sino que es absolutamente necesaria en la lucha por un desarrollo sostenible. El programa de Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que se refiere a aspectos medioambientales pero también sociales (lo cual no deja de estar relacionado), tiene muy en cuenta las ventajas y el poder que comporta el big data. Una cuestión diferente es que la voluntad se materialice en proyectos y resultados. Es necesario el compromiso tanto del sector privado como del público para que el big data sea un arma útil y eficaz en el desarrollo sostenible, y no una oportunidad desaprovechada.

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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