Comer carne intensifica el cambio climático

Casi una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo están producidos por la ganadería. Un informe de la organización mundial para la alimentacióin de la ONU, la FAO, revela que la gandería es la responsable del 9 por ciento de las emisiones de CO2, el 37 por ciento de las emisiones de metano y el 65 por ciento del óxido nitroso. 

El informe de la FAO da cifras más desalentadoras: La ganadería utiliza el 8% del agua mundial, un elemento cada vez más escaso. Se estima que para producir 1 kilogramo de carne de vacuno intensivo son necesarios 20.000 litros de agua. La ganadería intensiva es, además, la mayor fuente de contaminación del agua, contribuyendo a la eutrofización y degradación de ríos y litorales. Las fuentes de contaminación proceden de las heces, residuos de los piensos (antibióticos, metales pesados), hormonas, así como de los pesticidas y fertilizantes utilizados en los monocultivos de grano para pienso. 

La ganadería intensiva industrial tiene, además, efectos devastadores en la propia biodiversidad animal. Las estimaciones de desaparición de las razas domésticas tradicionales oscilan entre una cada semana o una al mes. En el año 2000 había unas 6.300 razas identificadas y se estima que hasta 2.255 pueden estar en situación de riesgo. En Europa, el 55 por ciento de los mamíferos y el 69 por ciento de las aves domésticas están en situación de riesgo. La principal causa de esta desaparición es la expansión de la ganadería intensiva, empujada por el control corporativo sobre la genética animal de algunas empresas y por la pérdida de competitividad monetaria de los sistemas extensivos tradicionales y sostenibles de producción animal.

El 50 por ciento de la producción mundial de huevos y el 67 por ciento de la carne de pollo están industrializadas y concetradas en tan sólo 4 razas productoras. Alrededor del 42 por ciento de la producción de porcino es industrial y corresponde a 5 razas. El 67 por ciento de la producción mundial de leche proviene de razas de alto rendimiento. En el caso de las emisiones de CO2.

Ante estas cifras, el papel del consumidor es clave ya que reduciendo el consumo de carne y derivando la compra a carnes producidas en régimen ecológico o al menos en extensivo se podría reducir la aportación de gases de efecto invernadero en un 20 por ciento. 

Publicado originalmente en 

Share Button
>> Compartir en MenéameMenea este post en Meneame.net

Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

Share This Post On
468 ad

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: