Ecoturismo, un salvavidas para la costa

logo wp correoAndalucía tiene un total de 247 espacios naturales protegidos con algún tipo de figura normativa que, en conjunto, abarcan una superficie del orden de 2,8 millones de hectáreas, de las que 2,7 millones son terrestres (aproximadamente el 30,5% de la superficie de Andalucía) y el resto son marítimas. Unos datos que convierten a Andalucía en la región más importante en superficie y en número de espacios protegidos de toda la Unión Europea. Una riqueza natural que está llamada a ser uno de los principales atractivos de un segmento turístico que cada vez cobra más fuerza a nivel mundial: el ecoturismo.

De hecho, la ONU declaro el 2002 el año del Ecoturismo con una cumbre mundial celebrada en Quebec (Canadá) en la que los principales expertos debatieron los pros y contras de un movimiento ciudadano nacido a finales de la década de 1980 y cuya principal característica es que el turista acude a los lugares llamado por el reclamo de las áreas naturales.

Los expertos vaticinan un crecimiento del 10 por ciento de este segmento turístico definido como “un viaje responsable a áreas naturales , que conservan el medio ambiente y mejoran el bienestar de la población local”, según la Sociedad Internacional de Ecoturismo (TIES).

En Andalucía, donde la principal industria es el turismo, el segmento de sol y playa, vinculado evidentemente al litoral, es el más pujante. Pero el turismo de litoral lleva aparejado dos graves problemas: la masificación de la costa y, sobre todo, la estacionalidad. El último informe de turismo en el litoral andaluz recalca un año más una tendencia que parece ser perpetua: una estacionalidad que lleva a casi la mitad de los turistas que vienen al litoral andaluz a hacerlo en los meses estivales.

Sin embargo, este mismo informe apunta ya otra motivación que empieza a ganar peso entre los turistas. Si bien la principal actividad de los turistas que llegan a la costa andaluza sigue siendo la de sol y playa, ya se ha aupado a un tercer puesto la observación de la naturaleza (sólo superado por las compras). Una motivación que hace que Andalucía cuente con un reclamo capaz de romper esa estacionalidad porque en los espacios naturales litorales se pueden desarrollar actividades vinculadas más a la naturaleza y menos al clima.

De hecho, las puntuaciones que dan los turistas tras sus visitas a la costa andaluza y que quedan reflejados en el informe turístico que cada año elabora la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía dan un 8,2 a los paisajes y parques naturales, un puntaje que sólo se supera por la atención y trato recibidos (8,4).

La apuesta por el ecoturismo en Andalucía es sin duda una apuesta a cabalo ganador si se ven otras experiencias en países como Costa Rica, Kenia, Madagascar, Nepal o Ecuador (Islas Galápagos), donde el principal reclamo turístico ha sido la riqueza natural con un beneficio real en términos económicos con un porcentaje de incremento de divisas en estos países que tienen peso específico en su Producto Interior.

Frente al turismo insostenible, ahora arropado por la nueva Ley de Costas, que sigue apostando por un modelo de ocupación del litoral que se ha demostrado denostado y antinatural, la tendencia del ecoturismo parece convertirse en un salvavidas para una costa que desde el Gobierno central se pone en venta para ahogarla de nuevo con el hormigón de una futura burbuja inmobiliaria.

 

Por allí sopla

Turistas que acuden a Andalucía a tener una experiencia con la naturaleza es algo que viene de lejos. Tal vez uno de los casos más interesantes ha sido el del avistamiento de cetáceos (whale watching), en torno al cual se ha desarrollado toda una red de empresas especializadas y respetuosas con el medio ambiente. Cada año miles de personas acuden a Tarifa y su entorno con el objetivo de ver delfines, calderones y, si hay suerte, hasta ballenas.

No en vano el estrecho de Gibraltar es zona de paso de estos grandes mamíferos del mar. Esta parte de la costa andaluza recoge así desde hace años un modelo de ecoturismo que tiene su referente más cercano en Canarias, que es la segunda potencia mundial de avistamiento de cetáceos.

Se trata de una actividad que está perfectamente reglada a través del Real Decreto de 12 de enero de 2008 de Protección de Cetáceos si bien el decreto llegó años después de que se llevara a cabo esta actividad y fueron los propios empresarios del sector los que establecieron un código de conducta que permitiese realizar los avistamientos sin molestar a los cetáceos.

El Real Decreto que lleva cinco años en vigor, recogió ese código sostenible que establecía, entre otras medidas, una distancia de aproximación de los barcos desde 300 metros del cetáceo, que es la zona de permanencia restringida. Cuando se está a 60 metros hay, además, que apagar el motor. Una norma que no sólo se hizo para proteger las 27 especies de cetáceos que hay en aguas españolas, sino también a esta industria pujante y sostenible, modelo de ecoturismo en Andalucía.

Una actividad turística que, además de reportar beneficios, sirve para la educación ambiental y para llevar a cabo labores de investigación y saber más sobre el comportamiento de estos mamíferos del mar.

 

 

Alas para el turismo

Una de las actividades que está creciendo a un ritmo exponencial es el avistamiento de aves. Andalucía además e tener una gran singularidad de aves nidificantes, es la zona de tránsito de miles de especies migratorias, lo que ha propiciado que muchos turistas aficionados a ver aves tengan en Andalucía uno de sus destinos favoritos.

Sin embargo, la oferta turística de naturaleza de Andalucía es mucho más amplia y diversa. Si a ello se suma que el ecoturista recurre a Internet como una de las principales vías de para hacer su búsqueda, reserva o compra de servicios turísticos, la creación de una plataforma que agrupe la oferta de ecoturismo es una de las grandes bazas para aunar esfuerzos en darle alas a este segmento pujante del turismo andaluz. Eso es lo que hace Andalusian Wilderness , un portal que sirve de plataforma comercial conjunta o “club de productos” de turismo de naturaleza.

“Se trata de definir y describir varios destinos notables en el territorio andaluz, por su riqueza en biodiversidad, especies y espacios destacables, y coordinar y capacitar al empresariado que quiera formar parte de la Red de Empresas de Turismo de Naturaleza, para ofertar productos y servicios turísticos cuya seña de identidad sea la calidad y la excelencia”, explica en su definición este portal que agrupa ya a 390 ecoempresas mientras que otras 900 han solicitado ya su inclusión en el mismo.

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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