El lobo, el bueno de la película

logo wp correoÉrase una vez un bosque en el que el lobo no era el malo de la historia y compartía su espacio con el lince ibérico, ávido cazador de conejos, mientras desde el cielo eran observados por el águila imperial. Los tres veían como, poco a poco, su bosque se iba quedando sin árboles. Un bosque no es bosque sin árboles. Es el principio del Apocalipsis.

No es un cuento. Es Sierra Morena. El mayor bosque mediterráneo del mundo en cuanto a extensión (más de un millón de hectáreas) y biodiversidad. Un espacio natural que cabalga entre varias provincias y del que ahora sabemos que está en grave peligro gracias al documental WildMed, un largometraje de la productora andaluza Acajú al que el cineasta y biólogo Arturo Menor ha dedicado dos años de filmación y en el que se apuntan los grandes riesgos que tiene este espacio natural. “En 150 años no quedará ni un solo árbol en Sierra Morena por una mala gestión de la población de ungulados silvestres, jabalíes, ciervos y gamos, y la falta de regeneración de la masa arbórea”, apunta Arturo Menor, el naturalista que se ha aventurado a hacer el primer gran largometraje de ambiental temático sobre Sierra Morena, que ha logrado antes de su estreno el apoyo del público a través de una campaña de crowfunding para lograr financiar su posproducción final.

La grave situación en la que se encuentra Sierra Morena tiene que ver en su mayor parte con el auge de la caza; una situación que se da en otros espacios naturales, pero que en el caso de Sierra Morena es especialmente dañina. De hecho, más del 70% del territorio de Sierra Morena está integrado en cotos de caza donde lo que más se practica es la caza mayor (ciervos, jabalíes, gamos o muflones, entre otros). Como la caza ha sido un negocio tan lucrativo, muchas fincas se han vallado y realizado comederos y bebederos para que aumente de esta manera artificial la población de ciervos, que en la práctica se están comiendo el bosque porque no se limitan a los comederos sino que se alimentan también de la vegetación natural y, al ser una superpoblación, están arrasando. Según la Junta de Andalucía, para ecosistemas donde hay escasa producción vegetal (como es el caso de Sierra Morena), la densidad de ciervos no debe superar nunca los 11,8 ejemplares por kilómetro cuadrado. En Sierra Morena hay zonas con más de 80 ciervos por kilómetro cuadrado.

La solución pasaría por reestablecer el orden natural de este ecosistema, para lo que la presencia de uno de los principales depredadores de ungulados es esencial. Pero la sobreprotección de venados y jabalíes que se lleva a cabo en muchas fincas juega en contra del lobo. Considerada una especie maldita por los que hacen dinero explotando de manera insostenible la naturaleza, la población de lobo en Sierra Morena se ha reducido de los 8-10 grupos familiares -según datos oficiales del año 2000- a los 7 grupos familiares estimados en 2011, según cifras oficiales. Si preocupante es el descenso de ejemplares, también alarmante es la consanguinidad de la especie en Sierra Morena, lo que hace prever problemas de reproducción y que la población del lobo ibérico siga en declive.

Al lobo le precede la mala fama cosechada en los cuentos infantiles, alentada ahora de manera atávica por algunos sectores cazadores. Son los herederos de esa generación que atacó despiadadamente y trató de desprestigiar a Felix Rodríguez de la Fuente, el primer naturalista mediático de España que puso sobre la mesa que si existe alguna alimaña en el bosque, es sin duda el hombre, pero nunca el lobo; y nos mostró en el más polémico de los capítulos de El Hombre y la Tierra la cara de lobos, lobas y lobeznos en plena armonía con su entorno y el papel crucial de esta especie para mantener el equilibrio ecológico, el mismo equilibrio que se ha roto para promover las cacerías.

El mismo racismo zoológico que trató de desprestigiar a Rodríguez de la Fuente allá por el año 1977,  sigue latente hoy día. Por eso no se recuerda con la misma asiduidad que el lobo ibérico es una especie protegida en Andalucía al mismo nivel que lo puede estar el lince ibérico (catalogadas ambas especies en el Libro de los Vertebrados de Andalucía con la calificación de “en peligro crítico de extinción”). De hecho, son muchos los expertos que aseguran que para garantizar la supervivencia del lobo (de la que depende el futuro de Sierra Morena) habría que realizar acciones como las que ya se llevan a cabo con el lince ibérico en este espacio natural: traer ejemplares de lobo –del Norte de España- para mejorar la variabilidad genética de las poblaciones de Sierra Morena. Pero por ahora lince y lobo no reciben el mismo trato.

Por eso el lobo no sólo no es el malo del cuento, sino que en Sierra Morena, al igual que en tantos espacios naturales españoles, es el bueno de la película, en este caso de WildMed, la película de Sierra Morena.

PUBLICADO EN EL BLOG DE EL CORREO DE ANDALUCÍA. Léelo en: http://blogs.elcorreoweb.es/ecoperiodismo/2013/12/16/el-lobo-el-bueno-de-la-pelicula/

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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