La falsa leyenda negra del eucalipto



El eucalipto, una especie de origen australiana, llegó a España a principios del siglo XX y colonizó grandes extensiones de terreno ocupando el lugar de otras especies autóctonas. Su mala prensa lo ha llevado a estar considerado como un árbol maldito, pero poco se ha contado de los beneficios de esta especie en el medio ambiente: producen más biomasa que otras especies, son menos propicios a incendios y son complementarios con otros usos del monte. Antes sirvió para combatir el paludismo en zonas donde esta enfermedad era prácticamente endémica.

El eucaliptal en la provincia de Huelva aparece a comienzos del siglo XX primero como un elemento decorativo, en jardinería, y a partir de mediados del siglo XX se inicia una repoblación con destino a dos finalidades. En zonas concretas como el término municipal de Almonte -el municipio con más territorio dentro de Doñana- se usó para luchar contra el paludismo, al tratarse de una zona endémica de paludismo con poblaciones de insectos que lo transmitían. El eucalipto fue la base vegetal para desecar las zonas húmedas donde estos insectos criaban y eliminar esas poblaciones de insectos que vivían en entornos húmedos.

En la provincia de Huelva es donde hay mayores extensiones de eucaliptos de toda Andalucía. En Doñana, las algaidas -brazos de arroyos, con un nivel freático alto- el objetivo al plantar eucaliptos fue desecar y evitar que proliferase la larva del mosquito Anopheles, transmisor del paludismo, que en la marisma de Doñana llegó a ser una enfermedad casi endémica. Tras la desecación, al haberse realizado plantaciones a gran escala y densidad, se produjo un efecto de pérdida de diversidad genética en el entorno: enormes extensiones del territorio quedan cubiertas por una única especie y todo el ecosistema que antes estaba asociado a ese territorio empieza a perderse. Ese fue el inicio de la leyenda negra del eucalipto.

A finales de los años 80 se plantea la guerra al eucalipto. Los planes de la administración dictan que hay zonas donde no es viable esta especie por el alto valor ecológico de algunos ecosistemas. La directiva está clara: En esos lugares hay que erradicarlo. Comienzan las talas y los destoconados. Una vez que se ha producido el agotamiento productivo de la masa de eucaliptal, se hace una transformación de dicha masa con el destoconado de los restos de eucalipto, lo cual acarrea también otro efecto poco deseable: el aumento de la erosión y la pérdida de suelo.

“El eucalipto ha contribuido a la protección de los bosques naturales al reducir la presión para el uso comercial de la madera”

Mirando más atrás en la historia, se ve otra faceta poco contada del eucalipto en lugares de alto interés ecológico como Doñana. El eucalipto ha contribuido a la protección de los bosques naturales. Esta afirmación que podría parecer un contrasentido al referirnos a una especie exótica se explica si consideramos que las plantaciones reducen la presión sobre los bosques naturales para satisfacer la demanda social de madera y biomasa. En el caso de Doñana, siglos atrás se usaron los árboles como suministro de madera. Incluso hay estudios históricos que sostienen que muchos barcos de la Armada Invencible se construyeron con madera de Doñana. En la época industrial no disponer de madera de calidad para industrias pujantes como la papelera habría supuesto un expolio de la madera de especies autóctonas. La llegada del eucalipto, como un cultivo forestal, en cierta forma salvó a otras especies de ser taladas. 

Actualmente en Doñana y su entorno quedan menos de mil hectáreas de eucaliptal. En 1985 había 40.000 hectáreas. Su eliminación acarrea problemas de erosión, pero también erradica otros beneficios de los que no suele hablarse, entre ellos su capacidad para reducir los riesgos de incendios. En los cultivos de eucalipto el material combustible bajo las copas es mucho menor que en un bosque natural sin gestionar, es decir: la mayor o menor inflamabilidad de las especies arbóreas no es lo que causa que un incendio se propague a mayor velocidad. De hecho, el eucalipto está catalogado en el mismo grupo que la encina y el pino carrasco por su inflamabilidad. 

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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1 Comment

  1. No salgo de mi asombro!! El eucalipto es un árbol estupendo para los koalas de Australia pero es un despropósito en los ecosistemas ibéricos.

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