Las aves urbanas de Sevilla

Sevilla es la ciudad con mayor diversidad de aves de toda Europa gracias a su ubicación geográfica, su río y sus pulmones verdes. El Colectivo Aves de Sevilla organiza semanalmente a través de las redes sociales visitas guiadas para conocer las especies más significativas que surcan los cielos de Sevilla.

Sevilla es la ciudad europea con mayor diversidad de aves de toda Europa. Algo que ha sido posible gracias a su ubicación estratégica, en la zona de paso de las grandes migraciones del norte del continente hacia África, su clima suave y, sobre todo, su cercanía a Doñana y la existencia de grandes pulmones verdes en la ciudad, como el Parque de María Luisa o el Parque del Alamillo, pero también otros de menos tamaño como el Parque de los Príncipes o el de Miraflores.

Son aves muy sencillas de observar y que están acompañando gran parte de nuestra vida de urbanitas, pero pocas veces se nos ocurre levantar la mirada del asfalto hacia el cielo, las arboledas o los tejados, donde estos sevillanos alados comparten una ciudad amable para las aves. Aunque el turismo ornitológico se está convirtiendo en una tendencia en pleno crecimiento, es un segmento turístico que se está explotando y desarrollando en zonas naturales, alejadas de las ciudades. Sin embargo, un grupo de educadores ambientales han creado el Colectivo Las Aves de Sevilla, en el que invitan a los curiosos y aficionados a hacer rutas en los que ver aves sin tener para ello que salir de la capital. Rafael Gómez Antúnez, biólogo, educador ambiental y promotor de este grupo de voluntarios, explica que no es necesario contar con un gran equipo para ver aves en la ciudad, aunque es recomendable acudir a estas visitas guiadas con unos prismáticos: “Nosotros usamos recursos como reclamos y el sonido de aves para enseñar a las personas que hacen la ruta que podemos identificar especies también parándonos a escuchar”. Una de estas especies urbanitas más comunes en Sevilla es el mirlo común (Turdus merula). “Se lleva prácticamente todo el día en el suelo y ahí es donde podemos verlo en los parques y jardines de toda Sevilla. Aunque antaño fue un ave migradora en Sevilla han encontrado una morada permanente”, apunta Rafael Gómez Antúnez. En las visitas que organizan casi todos los fines de semana este colectivo, cuyas inscripciones se realizan a través de su página de Facebook,   no sólo se pueden ver aves, sino también conocer curiosidades sobre ellas, como el caso del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) que es el campeón de las aves en construcción acelerada de nidos. “El récord lo tiene una pareja de petirrojos que, según se cuenta, construyó el nido en el bolsillo de una chaqueta que un jardinero colgó en la percha a las 9 de la mañana y al recogerla a la 1 de la tarde, ya tenía anidados a los petirrojos en el bolsillo”, comenta este biólogo del Colectivo Las Aves de Sevilla.

Evidentemente los lugares más idóneos para ver aves son los parques, donde es posible encontrar en muchas ocasiones grandes dormideros a os que llegan a instalarse centenares de aves, pero las zonas verdes no son el único espacio en el que observar las aves de ciudad. “En la Isla de la Cartuja hemos detectado un gran dormidero de lavanderas blancas”, aseguran desde el Colectivo Las Aves de Sevilla. La explicación se encuentra en que el hábitat más habitual de la Lavandera blanca (Motacilla alba)  y de la Lavandera boyera (Motacilla flava) es cercano a los ríos, y el Guadalquivir ejerce como un gran atrayente de aves.

También lejos de las zonas verdes se encuentra el ave que puede ser considerado el que mejor se ha adaptado a vivir con el hombre: el Cernícalo primilla (Falco naumanni), catalogado como especie amenazada y que se ha readaptado desde su hábitat originario en escarpes para colocar sus nidos en las oquedades más inaccesibles de iglesias y palacios. De hecho, el aumento de la población de cernícalos primilla registrado en Sevilla capital ha sido superior al 30% y son relativamente fáciles de observar en las iglesias, al tener sus nidos en los mechinales, encontrándose las poblaciones más numerosas en la Catedral de Sevilla y en la Iglesia del Salvador, donde según el último censo, residen 55 parejas de cernícalos primilla.

Pero no todas son aves deseadas. La que más se deja oír en parques y jardines es la Cotorra de Kramer. Esta especie invasora, originaria de África y el sur de Asia, ha sido introducida en España a través del comercio de mascotas, siendo una de las más populares hace años. Su suelta indiscriminada por los dueños ha provocado que la Cotorra de Kramer se haya adaptado y  colonizado muchos territorios de Sevilla. Su voracidad es tal que algunos expertos apuntan ya que está incluso desplazando a especies tan abundantes como las palomas, esas que cuentan con un espacio propio donde se produce el encuentro buscado entre el ser humano y las aves: La Plaza de América, en el Parque de María Luisa.

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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