Lugares donde perderse (2): De las leyendas de Antequera a una biblioteca al aire libre

De las leyendas de Antequera a una antigua biblioteca al aire libre. Esas son las dos nuevas paradas del reportaje ‘Rincones donde perderse’ que realicé en 2007 para Canal Sur TV. A 19 kilómetros de El Torcal, que fue nuestro punto de partida y primera parada para grabar este reportaje http://www.ricardogamaza.com/medio_ambiente/lugares-donde-perdersetorcal/ llegamos ahora a Antequera, el centro geográfico de Andalucía. Allí habíamos concertado una cita con Antonio José Guerrero, periodista  de uno de los diarios locales más antiguos de Andalucía, El Sol. Este compañero fue nuestro cicerone por una ciudad donde las leyendas y el patrimonio histórico convierten a Antequera en un lugar no sólo encantador sino encantado.

Una de las leyendas antequeranas más universales es la de la Peña de los Enamorados: En el siglo XV, un antequerano llamado Tello, cayó prisionero de la población musulmana próxima de Archidona. Dentro de los calabozos, la hija del alcaide moro se enamoró de él; ella se llamaba Taxona. Hasta tal punto llegó ese amor que ella le ayudó a escapar l calabozo. Salieron de Archidona y llegaron hasta Antequera siendo perseguidos muy de cerca por el padre de Taxona. Al llegar al ahora conocido como Peña de los Enamorados, donde el acantilado hacía invetible la captura, cuenta la leyenda que se miraron a los ojos y cogidos de la mano saltaron al vacío. “Prefieren morir, dar su vida, a que la fuerza de la religión les separara”, nos contó (y así lo grabamos de un tirón) Antonio José Guerrero. Claro que otra versión de la leyena es que el toponimio le viene porque la forma de la peña dibuja una bella doncella: “la parte más alta es su cabeza con la cabellera a su derecha sobre la colina, y la izquierda es su cuerpo tendido”, nos aclaraba el periodista antequerano. Yo, la verdad, siempre he visto en esta peña la imagen de la cara de un indio mirando al cielo.

Después de almorzar nos tocaba un buen trecho que recorrer. Abandonamos la provincia de Málaga y nos adentramos en la de Granada. Nuestra próxima parada: Huescar donde nos esperaba Angel Revelles  en el Parque Manuel Rodríguez Penalva. Y sí, lo grabamos como acabo de escribirlo, al más puro estilo ‘Españoles por el Mundo’ aunque por esa fecha (2007) todavía no se emitía ese programa.

Se trata de un parque que se construye en la década de 1940 por orden del alcalde de entonces que lo bautiza por supuesto con su nombre: Manuel Rodríguez Penalba. Es un parque que se inspiró en el de El Retiro de Madrid. Como curiosidad su diseño paisajístico contemplaba una parte de invierno y otra de verano. La de invierno con especies de hoja caduca para que se soleara el paseo en epocas frías; y la zona de verano, con árboles más grandes, con setos más altos… para dar sombra en verano. Y todo ello con laberintos arbóreos y de setos.

Pero lo que nos traía aquí es algo más singular que queríamos registrar con nuestra cámara: una biblioteca al aire libre donde venía la gente, alquilaba los libros -sobre todo en verano-. Una plaza circular rodeada de estanterias en piedra que en sus tiempos eran vitrinas que albergaban los libros  protegidos por una verja, y donde se ubicaba un trabajador municipal que era el responsable de esta biblioteca y quien alquilaba los libros. La gente se sentaba para ir leyendo al aire libre, rodeados de árboles y a medida que iba moviendo el sol los lectores se iban reubicando en sus asientos para que no les molestase.

La jornada se nos ha ido casi al completo en coche, así que con los últimos rayos del sol terminamos de grabar al concejal de Huéscar (Granada) que nos ha contado la historia de este parque singular y nos dirigimos al hotel. Allí hemos quedado con el heredero (uno de ellos) del Marqués de Huéscar que será quien nos llevará mañana por la mañana a nuestra siguiente parada. Precisamente nos está esperando en el hotel donde nos alojamos para charlar con nosotros. Cuando se lo decimos al concejal este esboza una sonrisa que nos hace sospechar. “¿Pasa algo con el marqués?”, le pregunto extrañado. “No, nada, es… singular” me dice sonriendo más aún como si nos fuesen a gastar una broma. “De todas formas, si quieren mañana les acompaño”, nos ofrece el concejal. Le agradecemos el ofrecimiento y concretamos una hora para citarnos en la puerta del Ayuntamiento.

A la llegada al hotel-restaurante de Huéscar donde nuestra productora había decidido alojarnos (tampoco era difícil porque era el único que ofrecía habitaciones en todo el pueblo). Allí nos esperaba la gran sorpresa de nuestro road-movie.

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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2 Comments

  1. Bueno, nos dejaste con el suspense…

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    • De eso se trataba. Prometo q en el siguiente capítulo os vais a reir un rato. La peripecia de esta grabación no fue para menos.

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