Neocolonialismo minero tras la senda de Boliden

 

La balsa de Boliden Apirsa tras la rotura que provocó el mayor desastre ambiental andaluz hace 15 años.

La balsa de Boliden Apirsa tras la rotura que provocó el mayor desastre ambiental andaluz hace 15 años.

Ocho multinacionales mineras optan a los derechos de explotación de parte de la Faja Pirítica en Huelva y Sevilla que en enero sacó la Junta a concurso público. Ayer se cumplieron 15 años del desastre minero de Boliden Apirsa, la multinacional sueca que se fue sin pagar ni un euro después de contaminar el Guadiamar y llevar sus lodos hasta las puertas de Doñana. El alcalde de Aznalcóllar explica en este reportaje qué pasó con Boliden en su pueblo y las claves para que nunca haya otro mina con espíritu colonial en nuestra tierra.

El pueblo sevillano de Aznalcóllar tiene una historia minera que se remonta a hace 4.500 años. Sin embargo no fue hasta hace 15 años cuando la conjunción Aznalcóllar-mina quedó mancha de manera indeleble. La responsable fue una multinacional sueco-canadiense, Boliden Apirsa, a la que le bastaron apenas tres años para colonizar un pueblo, esquilmar sus recursos, contaminar su entorno y marcharse con amplios beneficios dejando hipotecado el futuro de Aznalcóllar, el pueblo cuyas betas de cobre y cinc hicieron ricos a sus explotadores.

De los millones que sacó Boliden de la tierra de Aznalcóllar no se destinó ni un céntimo a diversificar la economía de un pueblo para el que la multinacional minera había marcado una hoja de ruta que tenía su meta en el abandono de la actividad en algo más de una década sumiendo en el desastre económico a una población que en esos años habría vivido a la sombra económica de la mina. Una mentalidad imperialista digna del siglo XIX con las colonias. Las nuevas multinacionales que se disputan ahora la riqueza de la Faja Pirítica de Huelva y Sevilla están teñidas de ese neocolonialismo que da color a la forma de hacer negocios de la minería. La negra sombra de Boliden Apirsa sigue tapando a pueblos como Aznalcóllar, para los que no ha vuelto a salir el sol. Ahora son 8 multinacionales que optan a los derechos de explotación del ‘pastel’ minero de la Faja Pirítica onubense y sevillana. Como hace 15 años, todas son extranjeras, y como hace 15 años a ninguna se le exige que revierta parte de sus beneficios en la zona.

En el caso de Boliden, el ejemplo más claro del neocolonialismo minero, para entender lo que pasó hay que remontarse al año 1970, cuando se inició un proyecto del Banco Central de España para explotar el yacimiento pirítico de Aznalcóllar mediante minas en galería de interior. En 1975 se realizó un proyecto piloto para explotar la corta de Aznalcóllar, donde se estimaban que se sacarían 40 millones de toneladas de piritas a un régimen de tratamiento de 4 millones de toneladas anuales. “Para Aznalcóllar toda su vida era la mina”, recuerda su actual alcalde, Agapito Ramírez, que en aquellos años era un joven que tras acabar su servicio militar entró a trabajar en la mina. La mina pasó en esos años de una plantilla de algo más de 100 trabajadores a dar trabajo directo a más de 800 trabajadores del pueblo. “Como el único trabajo que había era la mina, el pueblo creció a la sombra de la mina, de manera que había 2-3 puestos de trabajo vinculados a cada puesto directo en la mina”.

Agapito Ramírez, el actual alcalde de Aznalcóllar, estuvo más de 23 años trabajando para la mina de Aznalcóllar como operador de planta vivió el desembarco de “los suecos”: Boliden Apirsa, empresa que adquirió la mina en octubre de 1995 y comenzó una explotación con un alto riesgo, porque el proyecto minero que compraron tenía una balsa de residuos pensada para una explotación de 40 millones de toneladas -la corta de Aznalcóllar-, tal y como se indicaba en el proyecto del Banco Central de 1975; sin embargo Boliden recreció los muros de esta balsa de residuos para verter también los residuos de otro proyecto, el de la corta de los Frailes, que suponía una explotación de otros 40 millones de toneladas. Con el doble de residuos del planificado era cuestión de tiempo que la balsa quebrase. Y así sucedió hace 15 años, cuando Boliden causó el mayor desastre ecológico acontecido en Andalucía. “Cuando nos avisaron y yo vi el desastre pensé que nunca más se reabriría la mina y se nos vino el mundo abajo porque no había alternativa a la mina”, recuerda el actual alcalde de Aznalcóllar. Junto con el desastre ecológico Aznalcóllar sufrió un desastre social.

Asegurados para contaminar

Tras el desastre, la parte que limpió Boliden Apirsa, el tramo norte anegado por lodos tóxicos (desde la balsa al puente del Guadiamar en Sanlúcar la Mayor) no le costó ni un céntimo, porque lo realizó con un seguro que sacó apenas un año antes del desastre que fue el que soportó los costes del daño.

Boliden tenía también un seguro de daños a terceros de 4.000 millones de las antiguas pesetas (más de 24 millones de euros) que también sirvió para pagar los daños causados a las cosechas anegadas por su lodo tóxico.

El 29 de enero de 2002 -aunque la producción estaba parada desde septiembre de 2001- y gracias a los seguros previamente contratados y a las gestiones realizadas-, Boliden Apirsa abandonó la mina de Aznalcóllar con un saldo millonario gracias a explotar la mina al doble de su capacidad de almacenamiento de residuos, sin soportar el coste de los daños causados (que asumieron los seguros contratados casualmente cuando la balsa de residuos estaba por encima de su capacidad estimada) y con una suspensión de pagos que fue posible gracias a un entramado empresarial por la que la multinacional sueca Boliden no tenía responsabilidad sobre la empresa Boliden Apirsa. Pâra redondear, la maquinaria de Boliden Apirsa, valorada en más de 6.000 millones de las antiguas pesetas (más de 36 millones de euros) también recibió subvenciones públicas por cerca del 11 por ciento de esa maquinaria, que por supuesto, tras abandonar la explotación en Aznalcóllar formó parte de la maleta que Boliden Apirsa se llevo a otras de sus minas.

El plan de abandono de la mina, que supone la restauración ambiental, ha recaído en la Junta de Andalucía que es quien la está ejecutando y soportando sus coste.

Hace 15 años Boliden demostró que ‘hacerse el sueco’ en España funciona.

Una década y media esperando soluciones

La Junta de Andalucía tras el desastre ecológico, se quedó con los activos de Boliden y ello permitió empezar a diversificar la economía creando el PAMA, Polígono de Actividades medioambientales de Andalucía, llamado a ser el centro neurálgico de las empresas de reciclaje y de actividades ecológicas. Pero el PAMA no ha podido a día de hoy absorber la mano de obra de Aznalcóllar que quedó el el paro tras el abandono de Boliden, y que en la actualidad da empleo a menos de 200 trabajadores. “A día de hoy no tenemos aún una solución de empleo tal y como nos prometió la Junta hace más de 10 años”, explica el alcalde de Aznalcóllar. “Las multinacionales que vienen con proyectos limitados en el tiempo tendrían que llegar con la exigencia de que socialmente dejen sembrado un tejido empresarial para que cuando se vayan no nos quedemos a cero”, reclama Agapito Ramírez.

Cobre las Cruces, la vecina de Boliden

La mina de Gerena, el pueblo sevillano vecino de Aznalcóllar, tiene en la actualidad la mayor mina a cielo abierto de Europa en explotación. De nuevo, como sucediera con Boliden Apirsa, se trata de una multinacional extranjera la que explota este recurso nacional. Y de nuevo la actividad vuelve a estar denunciada -como sucediera con Boliden Apirsa- por incumplir la normativa ambiental. De hecho a Cobre las Cruces se le van acumulando las demandas en la fiscalía. Varios de sus directivos están acusados de delito ambiental y las organizaciones ecologistas reclaman garantías de seguridad ambiental. En lo social parece que Cobre Las Cruces quiere borrar la imagen neocolonialista de la minería y entre otras acciones sociales ha puesto en marcha desde hace dos años un concurso de emprendedores dotado con 30.000 euros, que aunque pueda parecer una gran inversión para una empresa minera es calderilla, aunque revele un cambio de mentalidad.

 

 

 

 

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Author: RICARDO GAMAZA

Periodista ambiental desde hace dos décadas en prensa, radio, televisión y blogs. Productor y director audiovisual independiente, escritor y guionista. Escribo periódicamente sobre ecología para Diario Público, Huffington Post, Consumerismo, El Correo de Andalucía, Magacink y Quercus.

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2 Comments

  1. Tanto “hacerse el sueco” que, hasta donde yo sé, no ha pagado la multa impuesta.

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    • En efecto, Cristóbal. Declararon suspensión de pagos porque montaron muy bien una estructura empresarial con cortafuegos para impedir q los desmanes afectarán a la empresa matriz, que sigue cosechando beneficios según indica el mercado de metales de Toronto, en Canadá.

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